
Recientemente con la revista Historia de National Geographic se podían adquirir sendos libros sobre estos dos países en los que se detallaba sus costumbres, tradiciones y personajes más relevantes de su historia.
Tras ojear (que no leer) dichos libros, se me plantean las siguientes cuestiones:
¿Qué ha hecho siempre tan atrayentes las maravillas del lejano oriente a los occidentales? En caso de elección, ¿por qué país optamos?
Como si de un combate de sumo se tratara estas dos culturas pujan por un hueco en nuestros europeizados corazones:
-“En un rincón del cuadrilátero, con 9.596.960 km2, y 1.300 millones de habitantes… el gigante asiático: China”
–“uooooohhh”
-“… y en la otra esquina, el país del sol naciente, origen del sushi y hogar de tifones y cerezos en flor… el archipiélago del Pacífico: Japón”
-“uooooohhh”
(AVISO: Recreación escrita por no-profesionales en archivo cerrado, no intentar en casa)
Actualmente se estila más el estilo y sobriedad japone
ses: los mejores cocineros del mundo se rinden ante una miaja de pescado crudo (pero muy bien presentado, eso sí), grandes decoradores se ciñen a las estrictas normas del Feng shui para saber hacia qué punto cardinal enfocar la taza del váter; y hasta yo tengo uno de esos jardines Zeng con tres piedras y un poco de arena que parece ser que relaja (a mí únicamente me estresaban los gritos de mi madre cuando se encontraba los restos de arena desperdigados por el salón. ¡Cualquiera se pone a explicarle que lo hago por el bien de mi chi y que no es sólo arena sino la recopilación de siglos de arte oriental y doctrinas shintoistas!).
-“En un rincón del cuadrilátero, con 9.596.960 km2, y 1.300 millones de habitantes… el gigante asiático: China”
–“uooooohhh”
-“… y en la otra esquina, el país del sol naciente, origen del sushi y hogar de tifones y cerezos en flor… el archipiélago del Pacífico: Japón”
-“uooooohhh”
(AVISO: Recreación escrita por no-profesionales en archivo cerrado, no intentar en casa)
Actualmente se estila más el estilo y sobriedad japone
ses: los mejores cocineros del mundo se rinden ante una miaja de pescado crudo (pero muy bien presentado, eso sí), grandes decoradores se ciñen a las estrictas normas del Feng shui para saber hacia qué punto cardinal enfocar la taza del váter; y hasta yo tengo uno de esos jardines Zeng con tres piedras y un poco de arena que parece ser que relaja (a mí únicamente me estresaban los gritos de mi madre cuando se encontraba los restos de arena desperdigados por el salón. ¡Cualquiera se pone a explicarle que lo hago por el bien de mi chi y que no es sólo arena sino la recopilación de siglos de arte oriental y doctrinas shintoistas!).Yo personalmente me quedo con la felicidad china, las galletitas de la suerte, el té helado y los juegos olímpicos!!

Cinematográficamente hablando, si hay una película que deba ser reconocida como un alegato en favor de la cultura japonesa, esa es "Memorias de una Geisha": la autobiografía de una de esas mujeres tan hechizantes cuyo trabajo era deleitar, a la vez que distraer, a la élite nipona y a los siempre asiduos visitantes. Ambientada durante la II Guerra Mundial, cuenta las tribulaciones de una muchacha de ojos claros que llegó a ser la estrella de los burdeles, y que osó amar a un hombre inalcanzable.
Pues con esto me despido. Como dicen por esas lindes… zai jian
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