lunes, 13 de agosto de 2012

Lectura veraniega

Hoy tengo una pequeña aportación que hacer. Tal vez resulte banal, pero a mi parecer es importante, y quisiera compartir mi nuevo descubrimiento literario con esta escasa comunidad virtual que he formado. Se trata nada menos que del último libro que he leído (haciendo un breve paréntesis en la Canción de Hielo y Fuego de G.R.R. Martin) y que se titula Sunset Park, de Paul Auster. No es un libro nuevo pero, por alguna extraña razón, me vi arrastrada hacia este ejemplar entre los muchos que el otro día conformaban la sección de Bolsillo de un hipermercado cualquiera. Había un millón de razones para que no me gustara, como su contemporaneidad, el carácter solitario de su protagonista, la trama principal que gira en torno a un amor ilícito con una adolescente... pero pese a mis temores iniciales, he de decir que el libro me ha entusiasmado. Tanto es así que devoré la mitad de sus páginas en una veraniega tarde, sin pensar en el reloj, y sumida tan inexorablemente en la historia que casi no me dí cuenta de que se estaba terminando entre mis manos...

No es un libro fácil, os lo aviso desde aquí, pero trata temas cercanos y a la vez apasionantes, como la alegría de la juventud, los problemas familiares, la sexualidad, las aspiraciones vitales... Uno de esos libros que, cuando lo acabas, te dejan temblando y ponen tu mundo patas arriba.

A mi, a título personal, me ha inspirado para volver a dibujar, y también me ha inoculado el gusanillo de la fotografía (ese hobby latente para cualquiera con una cámara digital cualquiera), y así mismo, le ha dado una vuelta de tuerca a la simplista visión que yo tenía de Los mejores de nuestra vida, lo que hace que me entren ganas de volver a ver este clásico del cine hollywoodiense.

"...Y de ahora en adelante, dice para sí, dejará de tener esperanza en nada y vivirá exclusivamente para hoy mismo, para este momento, este instante fugaz, el ahora que esta aquí y ya no está, el momento que se ha ido para siempre." Paul Auster, Sunset Park.

Y así os dejo, en este caluroso mes agosto, que para mi huele a lavanda y sabe a té helado, mientras suenan los Foo Fighters... Valar morghulis.